El derecho a protestar | Opinión | EL PAÍS

Roberto Gargarella ofrece un buen recordatorio de cosas muy básicas:

Sin un robusto derecho a la protesta, todos los demás derechos quedan bajo amenaza, puestos en riesgo. Por ello resulta sensato designar al derecho a la protesta como “el primer derecho

El texto completo aquí:

El derecho a protestar | Opinión | EL PAÍS.

Portugal hace 40 años. “…no hace falta pegar al pueblo”

Varios amigos se extrañan que no publique nada por el aniversario de la revolución de los Claveles. A falta de nada nuevo que contar, dejo aquí el inicio del capítulo sobre el 25 de Abril de mi libro A Culatazos.

Revolución y democracia: “…no hace falta pegar al pueblo”

El 25 de abril de 1974, una coalición de capitanes derrocaba al gobierno de Marcelo Caetano, en un golpe de Estado incruento. Tras trece años de guerra colonial en tres frentes africanos, los capitanes reconocían que no había salida militar posible y que, ante la inmovilidad del gobierno, la solución política implicaba un cambio de régimen. Durante el mismo día del golpe se desencadenó una entusiasta movilización popular que dio vida a la imagen internacional de la revolución de los claveles, con los soldados aclamados en las calles y una expresión de alegría por la “liberación”. Leer Más…

Fútbol y Darth-Vader en la policía brasileña

Los juegos olímpicos de Barcelona y la Expo de 1992 fueron puntos de referencia importantes para la transformación de las Compañias de Reserva de la Policía Nacional en España y la formación de las actuales UIPs. De modo análogo, la inminencia del mundial de futbol implica una preparación especial de la policía brasileña para encarar los fenómenos de masas.

Lo que es menos fácil de entender es la opción estética por máscaras de gas que, explícitamente, “recuerdan a la de Darth Vader en La Guerra de las Galaxias”. Dicen que la estética pretende intimidar y disuadir a los manifestantes… pero ¿quieren de verdad que los manifestantes vean a la policía como clones al servicio de un imperio del mal?

Más, en English

 

Is Crimea’s Ethnic Conflict Banal? | Political Violence @ a Glance

Dejo aquí un link a una reflexion oportuna, al hilo de los acontecimientos de Crimea, sobre lo pequeños que son, a menudo, los grupos que se empeñan en actos de violencia política.  Se trata de una reflexión necesaria, porque en la prensa demasiado a menudo los actos violentos se publicitan com representativos de profundas divisiones, lealtades o arraigos en el seno de una sociedad.

Is Crimea’s Ethnic Conflict Banal? | Political Violence @ a Glance.

Desorientados

Me pregunto qué tipo de país protegimos” dice un policía de las fuerzas de asalto ucranianas, ahora disueltas. Cuando la polarización política y la deslegitimación de las instituciones llega a los extremos a los que ha llegado en Ucrania, las intervenciones de la policía para el control de multitudes se alejan cada vez más de una misión general de proteger los derechos de los ciudadanos. En medio de una crisis de régimen, con varios poderes reclamando la legitimidad, más difícil se torna afirmar que la policía está al servicio de la comunidad, y que no es un instrumento de uno de los contendientes por el poder político.
Apetece en este contexto recordar cómo reflexionaban algunos policías españoles en 1930, durante la crisis de la monarquía de Alfonso XIII, seis meses antes de la proclamación de la II República:

“la policía sostiene el orden presente, hasta que el mando cambia de mano, en cuyo momento sostiene el orden que impone el vencedor, que encarna entonces el de la voluntad nacional. […] nada importa que en el choque se llegue a las violencias naturales de las agitaciones colectivas, ni que se derrame sangre […] pero cuando la calma renace, la policía, libre de culpa personal, limpia de pasión y rencores, continúa su actuación abnegada”
“El valor social de la policía”, Policía Española (16/09/1930)

Digno de Lampedusa.

“el día en que tengáis disparar a vuestro hermano”

El Kaiser Guillermo II de Alemania provocó varios problemas políticos, nacionales e internacionales, por declaraciones aparentemente espontáneas que parecían contradecir las normas de prudencia diplomática. Esta alocución a nuevos reclutas en 1891 muestra que tampoco se mordía la lengua en materia de orden interno.

¡Reclutas de mi Regimiento de Guardias!

Estáis reunidos en este sagrado lugar, llegados de las cuatro esquinas de mi reino, para cumplir vuestra obligación militar y jurar lealtad a vuestro káiser, una lealtad que mantendréis hasta el último aliento. Sois todavía jóvenes para entenderlo, pero poco a poco se os hará comprensible. No os preocupéis de nada más que de confiar en Dios, y repetir, una y otra vez, “Padre Nuestro”, lo que siempre ha renovado el valor del guerrero. Desde este día formáis parte de mi ejército. Ahora estáis bajo mi mando y tenéis el privilegio de vestir mi uniforme. Llevadlo con honor. Pensad en la gloriosa historia de nuestra patria. Pensad también que el ejército alemán debe armarse tanto contra el enemigo externo como contra el interno. Ahora más que nunca la incredulidad y el descontento levantan la cabeza en nuestra patria, y puede llegar el día en que tengáis que disparar a algún familiar o hermano o, clavarles la bayoneta. Sellad por ello vuestra lealtad ofreciendo la sangre de vuestro corazón. Ahora, id a casa y cumplid con vuestro deber.

Una segunda versión del mismo discurso presentaba así esas palabras:

Os habeis entregado a mi, en cuerpo y alma. Para vosotros sólo hay un enemigo, y es ese que sea mi enemigo. Con las actuales maquinaciones socialistas puede suceder que os ordene disparar a vuestros familiares, hermanos, o incluso padres –Dios lo evite- pero incluso entonces debéis obedecer mis órdenes sin un murmullo.

Ernst Johann (ed.), Reden des Kaisers: Ansprachen, Predigten und Trinksprüche Wilhelms II (Munich, 1966), pp. 55-56. reprod en h-net (aquí retraducido por mi del inglés)

Rodea el congreso (versión portuguesa)

Rodea el congreso (versión portuguesa)

En Lisboa, policías manifestandose, rodean el parlamento y se saltan el cordón de sus compañeros para subir las escalinatas.