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La paramilizarizacion de la policia británica

Se han desclasificado documentos sobre la intervención policial en las huelgas mineras británicas de 1983-83. Para leer con atención y jugar a ver las diferencias, tanto en procedimientos como en expectativas por parte de los ciudadanos y los políticos.

Noticia en The Guardian 

Dilemas constitucionales, Napoles 1848 – Intimaciones a la dispersión, VI

Las revoluciones de 1848 comenzaron en el Reino de las dos Sicilias, donde la revuelta forzó a Fernando II a restablecer el constitucionalismo y aceptar una milicia ciudadana, la guardia nacional. Sin embargo, el equilibrio entre moderados, radicales y contrarrevolucionarios era precario. Tras unos tumultos en Nápoles en los que los lazzaroni acusaban a los próceres liberales de impiedad, el gobierno constitucional decretó una ley de motines.
Como en otros países, las multitudes reunidas gritando consignas podían argumentar que estaban ejerciendo el ‘sagrado derecho de petición’, por lo que una de las finalidades del decreto era separar los conceptos de motín y petición. No obstante, lo más notable de este intento de constitucionalizar el uso de la fuerza es la convergencia de procedimientos con las prácticas de otros paises:

1. Está prohibido presentar peticiones de forma inconstitucional.[…]
3 Si se forma una reunión ilegal, las autoridades municipales, acompañadas de un oficial de policía regular o judicial, acudirán a la cabeza de un destacamento de guardias nacionales o de otras tropas, e intimarán tres veces a su dispersión, acompañando la intimación con un toque de corneta o tambor.
4. Si después de tres intimaciones no se dispersa el ajuntamiento, es conforme a derecho usar la fuerza pública para hacerlo dispersar.
[…] Napoles, 13 de marzo de 1848.

Traducido de la traducción inglesa del decreto, en Correspondence Respecting the Affairs of Italy Presented to Both Houses of Parliament by Command of Her Majesty, July 1849: From January to June 30, 1848 (Harrison and Son, 1849).

‘el medio que le dicte la prudencia’. Intimaciones a la dispersión V

En esta serie ya larga sobre las fórmulas de intimación a la dispersión se echaba ya en falta la clásica de la Guardia Civil, del reglamento de 1844. Como curiosidad, en la transcripción de la web Archivos de la Guardia Civil dice ‘intimidar’ donde el original dice ‘intimar’. Todo un un lapsus freudiano.

Gaceta de Madrid con el Reglamento de la Guardia Civil, 10 de octubre 1844

Gaceta de Madrid con el Reglamento de la Guardia Civil, 10 de octubre 1844

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“el día en que tengáis disparar a vuestro hermano”

El Kaiser Guillermo II de Alemania provocó varios problemas políticos, nacionales e internacionales, por declaraciones aparentemente espontáneas que parecían contradecir las normas de prudencia diplomática. Esta alocución a nuevos reclutas en 1891 muestra que tampoco se mordía la lengua en materia de orden interno.

¡Reclutas de mi Regimiento de Guardias!

Estáis reunidos en este sagrado lugar, llegados de las cuatro esquinas de mi reino, para cumplir vuestra obligación militar y jurar lealtad a vuestro káiser, una lealtad que mantendréis hasta el último aliento. Sois todavía jóvenes para entenderlo, pero poco a poco se os hará comprensible. No os preocupéis de nada más que de confiar en Dios, y repetir, una y otra vez, “Padre Nuestro”, lo que siempre ha renovado el valor del guerrero. Desde este día formáis parte de mi ejército. Ahora estáis bajo mi mando y tenéis el privilegio de vestir mi uniforme. Llevadlo con honor. Pensad en la gloriosa historia de nuestra patria. Pensad también que el ejército alemán debe armarse tanto contra el enemigo externo como contra el interno. Ahora más que nunca la incredulidad y el descontento levantan la cabeza en nuestra patria, y puede llegar el día en que tengáis que disparar a algún familiar o hermano o, clavarles la bayoneta. Sellad por ello vuestra lealtad ofreciendo la sangre de vuestro corazón. Ahora, id a casa y cumplid con vuestro deber.

Una segunda versión del mismo discurso presentaba así esas palabras:

Os habeis entregado a mi, en cuerpo y alma. Para vosotros sólo hay un enemigo, y es ese que sea mi enemigo. Con las actuales maquinaciones socialistas puede suceder que os ordene disparar a vuestros familiares, hermanos, o incluso padres –Dios lo evite- pero incluso entonces debéis obedecer mis órdenes sin un murmullo.

Ernst Johann (ed.), Reden des Kaisers: Ansprachen, Predigten und Trinksprüche Wilhelms II (Munich, 1966), pp. 55-56. reprod en h-net (aquí retraducido por mi del inglés)

¿35 muertos por pelotas de goma?

Las pelotas de goma está en la picota. La retahila de mutilados sin ojo, o con otras lesiones graves, sumada a la muerte de Iñigo Cabacas (2012), han despertado preocupación. ¿Son excesivamente peligrosas? ¿Se han usado de forma imprudente? ¿Los policías las han banalizado y desprecian los protocolos?

Los Mossos, la Policía Nacional y la Ertzaintza están analizando su adecuación, la posibilidad de sustituirlas por otro material y, en su caso, cambiar incluso la dinámica de las actuaciones, pues este material se integra en un modelo de dispositivo, de intervención, en un estilo.

Antes de tomar decisiones, resulta urgente contar con información de la mejor calidad. La asociación Stop bales de Goma ha recopilado casos y documentación para argumentar por su abolición. Resultaría útil que desde las policías se ofreciera información clara sobre las circunstancias de los resultados más tristes, para poder valorarlo y colocarlo en un contexto más amplio ¿Por qué es la policía catalana la que parece mutilar a más manifestantes?

En este contexto, sorprendió la intervención parlamentaria del diputado Emilio Olabarría, del PNV, el 27 de febrero de este año, en la que afirmaba que en España, desde 1980 serían 35 las muertes causadas por pelotazos de goma. De ser ciertos estos números -o incluso la mitad- la balanza se desequilibraría sin duda hacia la erradicación.

Esta es la intervención en el congreso:

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Leer la cartilla

“Te voy a leer la Ley de motines”, [I‘m going to read you the Riot Act] puede decirle un padre anglófono a su hijo rebelde. Esa expresión coloquial se usa para amonestar a alguien, para pedirle que abandone un comportamiento negativo. El uso es próximo al que hacemos español cuando decimos “te voy a leer la cartilla”.

En el mundo anglosajón, un instrumento jurídico para el control del orden público entró en el habla popular. ¿Podría ser que “la cartilla” de “te voy a leer la cartilla” se refiera a la Cartilla del Guardia Civil, ese manual de bolsillo que todos los guardias llevaron encima durante sus rondas y patrullas durante más de medio siglo?

Cartilla del Guardia Civil

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Intimaciones a la dispersión – III

Humor en la Policía Armada, por Valle ('Policía Armada', nº 72, 1978, p.54)

Humor en la Policía Armada, por Ramón Valle (‘Policía Armada’, nº 72, 1978, p.54)

El Riot Act de 1715 – Intimaciones a la dispersión II

Nuestro Señor soberano El Rey ordena y manda a todas las personas reunidas que inmediatamente se dispersen, y se dirijan pacíficamente a sus residencias, o a sus ocupaciones legales, bajo pena de padecer lo contenido en la ley del primer año del Rey Jorge, para la prevención de motines y asambleas tumultuosas. Dios salve al Rey.

Así rezaba la proclama que, desde 1715, se tenía que leer en Gran Bretaña antes de una operación de dispersión de multitudes. Leer Más…

¡Mecachis!

Viñeta de Severiano Iglesias Tortosa, en ‘Policía Armada’ nº 78, Septiembre de 1978 [haz click en la imagen para ampliar]

En una entrada anterior había dejado algunas notas sobre el uso de las pelotas de goma desde la España del tardofranquismo hasta la actualidad. El humor de Iglesias Tortosa, policía y buen dibujante, indica que la preocupación por el protocolo, con sus complicaciones, impregnaba el día a día de los policías encargados del control de disturbios durante los agitados años de la transición.

De hecho, las viñetas del Román Valle, de Iglesias Tortosa o de Osorno en los distintos números de la revista Policía Armada (después Policía Nacional) durante los años de la transición, ofrecen una vía de acceso a las tribulaciones del policía de a pié. Los temas más repetidos eran la bondad inocente del policía y su tendencia a perder la concentración durante el servicio por culpa de las curva femeninas. Pero los viñetistas también retrataban, desde la vivencia de los policías de abajo, los nuevos protocolos, las dificultades familiares de los destinos en las Compañías de Reserva General, el cambio de uniforme de gris a marrón, la patrulla callejera, los casos del 091, las rigideces del reglamento, las nuevas armas, el apoliticismo de la policía democrática, o el derecho de manifestación. Las páginas de humor de las revistas profesionales son una fuente sin par para quien quiera acometer una historia social de la policía española.

Intimaciones a la dispersión – I

En los tumultos, después que los empleados de policía hagan tres intimaciones, podrán los gendarmes hacer uso de sus armas sin quedar responsables de las consecuencias.

Estaba buscando información sobre la ley de motines prusiana de 1835 que citaba en un post anterior, y todavía sigo en ello. Por el camino he encontrado unas instrucciones de 1832 en el vecino reino de Baviera, publicadas en la Gaceta de Madrid, es decir, el BOE de los últimos años del reinado de Fernando VII. En esta noticia, como en muchas similares, el gobierno español hacía públicas las disposiciones con las que los gobiernos pos-napoleónicos luchaban contra el liberalismo, que había renacido en muchos puntos de Europa con las revoluciones de 1830.

Las instrucciones bávaras indicaban que  antes de usar las armas contra ciudadanos, debían producirse tres intimaciones. Antes de transcribir el texto, dejo aquí la pregunta ¿de donde viene esta técnica? ¿Es el riot act británico de 1715 un antecedente directo, o hay otras filiaciones? Exploraré la historia esta técnica jurídica, las “intimaciones a la dispersión” en otra serie de entradas.

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