El agua a presión en el mantenimiento del orden

“Siendo que los huelguistas no perturbaban el orden público y sólo deseaban hacer valer sus derechos”, decía en 1903 un par del reino portugués en sede parlamentaria, “fue al menos de mal gusto pretender dispersarlos con el agua de las bombas de incendio”.

Entre abril y junio de 1903 se produjo una gran huelga del sector textil en Oporto que suele considerarse un hito en la historia del movimiento obrero de Portugal. También lo es en la historia de su policía. El gobierno quería controlar el uso de las calles de Oporto y evitar que el centro burgués de la ciudad se viera invadido por la población obrera:

La policía rodeó el centro de la ciudad con una verdadera barrera de guardias, para impedir la llegada de los huelguistas. Todos los puestos de la Guardia Municipal fueron reforzados y en los barrios obreros circulan fuertes patrullas de infantería y caballería, además de la policía (O Mundo 4-6-1903)

Con la prolongación de la huelga, el hambre llegó a las familias obreras y la invasión del centro de Oporto tomaba la forma de una marcha del hambre en la que mujeres y niños famélicos pedían pan y solidaridad:

 (…) Las mujeres pálidas con los hijos famélicos al cuello, se arrodillan exhaustas y roncas de gritar clemencia. Ante esa angustia suprema no hubo ojos que no se llenaran de lágrimas; hasta los corazones de los policías, duros por oficio, se abrieron a la piedad, haciéndoles envainar los sables.

Durante los meses anteriores, los balazos del ejército habían matado a varios ciudadanos en Coimbra y Sesimbra durante operaciones de restablecimiento del orden público. Esta vez, en Oporto, el gobierno no quería que en el control policial de la huelga se repitiera esa tragedia. El uso de agua a presión podía ser una alternativa a los espadines (terçados) y revólveres de la policía, o a los sables, fusiles y bayonetas de la Guarda Municipal y el Ejército. De hecho, desde mediados del siglo XIX en varios países se habían hecho algunos intentos de dispersar multitudes con agua a presión. Pero ese uso no se había hecho sistemático. En 1906, por ejemplo, la revista estadounidense Popular Mechanics todavía reseñaba como novedad el uso policial del agua en Paris, en el control de las movilizaciones católicas contra las medidas secularizadoras.

Sin embargo, en Oporto la iniciativa de usar las mangas de agua no funcionó. Según se lee en el diario republicano O Mundo:

Cuando los huelguistas llegaron a la Plaza Nueva, aparecieron algunos bomberos, parece que con la intención de hacer evacuar la plaza a manguerazos, pero los huelguistas impidieron a los bomberos conectar las mangueras a las bocas de incendio (O Mundo 4-6-1903)

En la prensa de Oporto y Lisboa, como también en el parlamento, hubo un enorme debate sobre las distintas ocasiones en que se usó la fuerza contra los huelguistas. No es aquí el lugar para analizarlo, pero hay que resaltar la pésima recepción que tuvo el intento de usar el agua.

Por una parte, estaba el problema de las competencias. Si los bomberos dependían del ayuntamiento y el orden público del gobierno ¿Qué hacía este último movilizando medios que no le correspondían? Por otro lado, como indica la cita con la que comenzábamos este post, se suscitó un rechazo estético por el uso del agua a presión. Parecía de mal gusto reconocer el carácter pacífico de los huelguistas y, a pesar de ello, tratarles sin respeto, “regándolos e inundándolos”:

rebajando el carácter sombrío de la tragedia, tornándola comedia con la intervención de las mangueras de incendio.

No hubo más intentos de usar agua a presión que esa iniciativa de junio de 1903. El agua sólo volvió a entrar en el repertorio policial portugués en la década de 1960. Se trataba ya de otro Portugal: había caído la monarquía constitucional, tras ella la república parlamentaria y el país era gobernado en dictadura desde 1926. El sentido del agua, como  arma  no letal para dispersar multitudes, había cambiado. El agua se coloraba ahora con tinta azul para marcar a los manifestantes y permitir su detención posterior por la PIDE, la policía política. Como recordaba José Pacheco Pereira:

Antes do 25 de Abril, o carro de água era a menos assustadora realidade do vendaval repressivo que era atirado para cima dos manifestantes. As manifestações duravam meia dúzia de minutos e pouco mais eram do que ajuntamentos breves. Logo a seguir, vinha a polícia de choque a bater, nalguns casos com cães, depois a PIDE fazia prisões selectivas, e por fim o carro da água varria o que sobrava nos passeios. Os passeios eram um elemento fundamental nas manifestações porque era o engrossar dos ajuntamentos nos passeios que era preliminar ao breve acto de ir para o meio da rua. Para além disso, muita gente que não queria arriscar-se a manifestar, mas entendia que lá devia estar, andava lentamente pelos passeios. Uma última nota sobre o carro de água: eu e mais gente íamos para as manifestações com o “traje” apropriado, ou seja, roupa que se podia estragar. A polícia misturava tinta azul ou azul de metileno na água do carro com o duplo objectivo punitivo de sujar a roupa com uma tinta resistente à lavagem e identificar os manifestantes (via Abrupto).

Después de la revolución de los claveles del 25 de abril de 1974 la policía fue apartada por un tiempo del control del orden público. Como en los tiempos de la monarquía constitucional, el ejército asumió  esas tareas. En 1975 Otelo Saraiva de Carvalho compró material antidisturbios para los militares, incluyendo varios camiones lanzadores de agua. Pero se los compraron a la República Democrática Alemana, y se trataba de grandes vehículos adecuados para maniobrar en las avenidas de Berlín, no por las calles estrechas de Lisboa u Oporto.

En 1976 esos camiones fueron transferidos a la Policia (PSP), que los ha usado muy pocas veces y en el depósito de material los llaman, con gracia, “Los Otelo”.  Durante el verano de 1977 se usaron como apoyo a la extinción de incendios en el Alentejo – en una reversión de la relación entre policía y bomberos de 1903 . También resulta curioso que una de las pocas ocasiones de su uso como material antidisturbios en democracia, fuese en la manifestación de policías de 1989, en la que se cavaron las divisiones en la PSP entre “secos” y “mojados”.

[texto cross-posted con Segurança Interna e Defesa Nacional, obrigado!]

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  1. El eterno retorno… del camión manguera | Botes de humo - 20 de septiembre de 2015

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