Simulacros falleros

Jose, del blog Somos Policías, defendía la utilización correcta de las pelotas de goma como arma antidisturbios. Señalaba que en España su uso no era indiscriminado, sino que se limitaba a situaciones de  “grave alteración de la paz pública” y que se engarzaba en un protocolo de actuación precedido por  varias “tácticas disuasorias”:

 – Aviso reiterado por megafonía durante una hora aproximadamente de que abandonen la actitud o habrá una carga policial.
– Uso de prioritarios (luces del vehículo policial)
– El despliegue táctico y a pie de agentes antidisturbios.
– El avance táctico de los agentes.
– El uso de las escopetas policiales con detonaciones sin carga (sin pelotas de goma).
– Finalmente el uso de escopetas policiales y medios no letales (las pelotas).

El quinto punto de la gradación me llamó la atención, el de la detonaciones sin carga. Por una parte, recordaba una actuación policial en Madrid, el 21 de marzo 2003, cuando me manifestaba contra la participación española en la 2ª guerra de Iraq. Tras haber cercado la embajada de Estados Unidos,  los manifestantes deambulamos por el centro de Madrid ¿A donde ir? ¿Al congreso?¿A la sede del PP? Yo iba en un grupo sin cohesión ni rumbo que subía al calle Atocha y la policía nos cortó el paso cerca de Antón Martín. Los agentes avanzaban en filas cerradas, disparando las bocachas en un intimidatorio festival de ruido y humareda. La mayoría nos dispersamos al primer envite. Sin embargo, algunos debieron descubrir pronto que aquello era sólo un simulacro inofensivo y se reagruparon al canto festivo de ¡Ahora los maderos… van de falleros! Luego pasaron más cosas.

Por otra parte, la referencia a las detonaciones sin carga me hacía recordar un sinuoso debate en la historia del uso policial de la fuerza: el de la munición de fogueo como arma antidisturbios, es decir, el del simulacro intimidatorio y sus problemas.

Durante el siglo XVIII, en la era del mosquete, la munición de fogueo -el cartucho sin bala- formaba parte del arsenal de todos los ejércitos Europeos. Se usaba en la instrucción para acostumbrar a los soldados al fragor de  la batalla y para disparar salvas de saludo o celebración. Es difícil saber en qué momento empezó a usarse como simulacro de una descarga verdadera, destinado a forzar la dispersión de un grupo movilizado, pero es probable que fuera una opción conocida por todos los ejércitos en el cambio al siglo XIX.

En la Revolución Francesa, durante la insurrección realista de octubre de 1795, el entonces joven Napoleón se encargó de defender al gobierno con algo de artillería frente a una multitud armada que amenazaba con tomar el palacio de las Tullerías. Primero dio la orden de disparar con fuego real, matando a numerosos ciudadanos, pero una vez asentada su disposición a usar la fuerza, completó la operación con un avance a base de salvas de fogueo, que bastó para crear la impresión de que la masacre continuaba y desmovilizó a los rebeldes. Según escribió en Santa Helena:

Se ha dicho incorrectamente que se empezó disparando salvas. Eso sólo habría servido para infundir ánimo a los rebeldes y poner en peligro a los soldados.  Sí es cierto, en cambio, que una vez asegurada la victoria sólo se utilizó pólvora.

Las mañas de Napoleón fueron bien conocidas por los oficiales europeos y americanos del siglo XIX, que tenían sus campañas y sus escritos como permanente fuente de inspiración. Felice Orsini, durante la revolución de 1848, usó la misma combinación de fuego real y fogueo para contener a los liberales exaltados italianos, mientras que los tratadistas estadounidenses citaban esos precedentes en sus propias reflexiones sobre motines.

El fogueo como medio antidisturbios aparece en distintos episodios europeos y americanos del siglo XIX. Sin embargo, la traca fallera albergaba un grave problema. Si se descubría la pantomima, la tropas perderían cualquier respeto y podrían ser atacadas directamente. De hecho, en acciones represivas cruentas de todos los países se repiten episodios en los que la población movilizada se envalentona tras una primera descarga incruenta – de fogueo o de tiros al aire- y se lanza contra los soldados al grito de ¡A ellos, que sólo tienen pólvora!

En Gran Bretaña, en una comisión de investigación parlamentaria en 1908, sobre el uso de tropas en el control de huelgas, se preguntó al Secretario de Guerra si no sería deseable que, después de que se desobedeciese una orden de dispersión, las tropas usaran primero salvas sin bala, a lo que Haldane respondió:

Creo que sería contraproducente, porque la multitud se hace a la idea que sólo tienes munición de fogueo, se abalanzan contra las tropas y se hacen matar. Las autoridades militares dicen: ‘Aquí estamos, y si usamos armas de fuego, es para matar. Por eso nos resistimos a ser movilizados salvo en los casos más extremos. Si la turba pensara que sólo tenemos cartuchos de sin bala, el resultado sería un baño de sangre’.

Esos miedos a perder la capacidad disuasiva aparecen en todo tipo de fuentes y memorias militares sobre la intervención en conflictos internos, y hacen que también haya frecuentes órdenes prohibiendo expresamente el uso del fogueo durante el XIX. No obstante, muchos oficiales prefirieron fiarse de su sentido práctico y, si bien no faltaron matanzas, se puede rastrear una pervivencia del gusto por usar una artimaña de ruido y humo que, si funcionaba, libraba a oficiales y soldados del peso de matar a sus conciudadanos.

Avanzando el siglo XX, con la especialización policial y el desarrollo del armamento no letal, el fogueo perdió su capacidad de seducir a quienes buscaban una manera incruenta de dispersar multitudes. No obstante, como comentábamos al inicio, en la España de hoy parece que la traca fallera ha recuperado un lugar en el arsenal de la policía. Por fortuna, a diferencia de lo que esto significaba cien años atrás, hoy, si el simulacro falla, el siguiente escalón en el uso de la fuerza es el pelotazo, que no siendo inocuo, está bien lejos de la descarga de un pelotón de infantería.

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3 responses to “Simulacros falleros”

  1. Julio Carbonell says :

    me encanta la referencia a lo fallero, debilidad de valenciano.

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  1. A pelotazos « Botes de humo - 29 de noviembre de 2012
  2. “…una especie de pelotazo, pero nunca la muerte” « Botes de humo - 10 de diciembre de 2012

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